De verde y amarillo
En nuestro pueblo salmantino de La Zarza de Pumareda hay unos días de primavera, allá a finales de mayo, en los que el campo nos ofrece dos colores nuevos e intensos: el verde de los robles, nuevo y permanente hasta otoño avanzado, y el efímero amarillo de las escobas rubias, que dura unos pocos días. Pasear en esa época por el campo es una delicia; y todavía más si coinciden con los tomillos en pleno apogeo.

